
Frecuentemente nos encontramos frente a expresiones como: "No te metas con El, es muy agresivo", "Otra muestra de agresividad" (se lee en las noticias), todo aparenta que nos encaminamos hacia una guerra "todos contra todos" y solo por una finalidad el poder.
El binomio poder - agresividad ha estado presente a lo largo de la historia del hombre, países, imperios e incluso cultos se han levantado con la excusa de una "legitima defensa" en pos ideales muy elevados, habiendo olvidado uno de los preceptos mas fáciles y al mismo tiempo difíciles para este tiempo: "Amense los unos a los otros".
Pero, ¿Que es la agresividad?, ¿Que es el poder?, ¿Como se relacionan entre si?, definamos entonces:
La real academia de la lengua define agresividad como "provocar o atacar" y, sobre esta base, entendamos al poder, desde el punto de vista de la enciclopedia como "autorización para hacer algo dada por una autoridad competente para darla".
Dicho esto, vemos que estas dos nociones rodean una idea tacita la necesidad de dominar, a un grupo, una persona, un espacio, es decir, tener la facultad no solo de dominar sino hasta cierto punto modificar según el propio criterio aquello que consideramos equivocado.
Esto se da también en nuestra vida cotidiana al enfrentar problemas vemos que nuestro jefe, cónyuge, compañero de trabajo, es decir, el ciudadano de a pie, trae una historia que al producirse la necesidad de dominio sobre el otro genera agresividad, dando como resultado el inicio de una serie de conflictos que no trae mas que una cosa, división.
Entonces, ¿Qué hacer?, en principio no nos quedemos en "la forma", vayamos "al fondo", es decir: "¿Qué quiso decirme esta persona?", centremos el mensaje en aquello que nos va a servir: " Tomen lo bueno desechen lo malo...".
En segundo lugar, respondamos según nuestra capacidad, ni mas ni menos, no nos sintamos culpables por el resultado de nuestra respuesta, sepamos que el efecto de nuestras palabras por mas sencillas que sean traerá como resultado el efecto lógico propio de los estímulos: "Al árbol se le conoce por su fruto".
Finalmente, entendamos que para la solución de conflictos es necesaria la empatia, esto es, ponernos en el lugar del otro dejando la tendencia de poder manifestada por la agresividad que traen nuestras expresiones. Si hacemos eso estaremos dando el primer paso para desarrollar de manera sana y acertiva lo que nos distingue de las demás fieras de la existencia, habilidades sociales.
Fuente: " Agresividad"/ Silvia Bautista






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