
Cuando vemos a un bebé con el dedo en la boca uno de las primeras sensaciones que nos produce esa imagen es simpatía, gracia y hasta un poco de ternura al ver un cuadro tan típico de la etapa mas primaria y dependiente del hombre. Pero, ¿Que ocurre cuando este dedo en la boca se transforma en otro cuadro?, ¿Que pasa cuando ya no es un dedo en la boca sino comerse las uñas?. Cuando ocurre este fenómeno podemos decir que estamos frente a lo que se conoce como Onicofagia.
Del griego "onyx", que significa "uña" y "phagein", que quiere decir "comer", la onicofagia "es el habito de morderse (roerse) o comerse las uñas de uno mismo". Este fenómeno puede ubicarse dentro de los cuadros de ansiedad (asociándolo al nerviosismo y/o estrés). Tomemos en cuenta que dependiendo su frecuencia podemos tomarlo como un síntoma de algún trastorno a nivel emocional y, si tiene permanencia, podemos clasificarlo como onicofagia crónica.
De igual manera hay muchas lecturas sobre este cuadro. Una de estas es la propuesta psicoanalitica, al sostener que el paciente esta atravesando por una crisis de carencia afectiva no resuelta desde la infancia, la cual. para compensar esa necesidad, recurre a la ingesta de uñas. Otras propuesta es la que se plantea que es la falta de la serotonina. la cual regula los niveles de enfado, inhibicion de agresión, humor sueño, nauseas, sexualidad y apetito. Cabe destacar que muchas de estas manifestaciones de tipo emocional obedecen a funciones relacionadas con el sistema limbico.
Es necesario además mencionar dentro de los efectos negativos que produce la onicofagia encontramos: 1)transporte de gérmenes que se ubican bajo las uñas hacia la boca o viceversa, 2) daños a la piel y/o a las uñas y 3) aumento de caries en los dientes.
A nivel de abordaje terapéutico es fundamental el inicio del trabajo desde un punto de vista psicofarmacologico, esto es a través de antidepresivos, medicamentos para la tricotilomania y el trastorno obsesivo compulsivo (ya que puede obedecer este comportamiento a dicho cuadro psiquiatrico), estos incluyen fluoxetina, sertralina, paroxetina, fuvoxsamina, citalopram, venlafaxina. Otra opción es tomar vitamina B-h (inositol) la cual aumenta los niveles de serotonina y reduce las ganas de morderse las uñas.
Así mismo se han encontrado beneficios en la terapia conductual, los cuales responden a eliminar este fenómeno del repertorio del paciente y reemplazarlo por otro mas saludable. Así mismo se usa la terapia de control de impulsos para identificar y eliminar lo que impulsa al paciente a comerse las uñas.
Tomemos conciencia del porque de nuestro universo conductual ya que este siempre tiene que estar orientado no solo a nuestra capacidad de goce y de disfrute sino también a nuestro desarrollo no solo personal sino también interdependiente con el medio que nos rodea, pues es el campo en el que nos movemos y en el que crecemos.






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